8 de julio de 2017

MAR SOMBRÍO



Me sobra tristeza
y me faltan palabras,
me pesa el tiempo
como si fuese una espada.

El reloj no se mueve,
hasta mi sangre
se hace más pesada;
todo va lento,
como un corazón
cansado que late
y gime al son
de un lamento,
herido por no sé
qué daga.

Hoy no quiero que
luzca el sol;
dame un cielo
preñado de nubes,
una bruma gris
que me envuelva
en un manto
de neblinas y tules.

Quiero un mar sombrío,
que mis pies se
enfríen en la arena mojada.

Quiero sentir de
nuevo el frío,
y que el viento
del norte me
corte, con una
herida lenta
y profunda, la cara.

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