20 de diciembre de 2017

DE COLORES




Durante mucho tiempo, quizá demasiado, mi vida fue en blanco y negro; y quizá más negro que blanco. Por eso he decidido que, a medida que me hago vieja, quiero que los colores lo pueblen todo.
Seré una vieja achacosa y cada día me costará más moverme y hasta respirar; pero seré una vieja loca y colorida. Nadie me dirá lo que he de ponerme o no, ni tampoco me prohibirán saltar en los charcos con los pies empapados, ni cantar a voz en grito simplemente porque me dé la gana y quiera. ¿Qué por qué lo hago? Porque puedo, simplemente.
Seré una vieja con sombrero, aunque me quede fatal y parezca una seta, y seré una vieja con cuentas de colores al cuello, con zapatos de tacón a pesar de la artrosis, con anillos y pulseras que atrapen los rayos de sol, con flores en el pelo y sombrillas vistosas. Me vestiré como quiera y bailaré con mis amigas en la calle, a nadie rendiré cuentas.
Y cuando la muerte venga a buscarme, que me encuentre riendo, cantando, viviendo.

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